Archivos mensuales: mayo 2014

Comunicación en tiempos de estrés

Te propongo ver qué es el estrés y qué está en juego en la comunicación.

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El estrés es una reacción física compleja de nuestro cuerpo ante el miedo. El miedo es una emoción que para cada uno tiene un sentido distinto, un origen diferente. Nuestro ser actúa de manera integrada en una unidad de cuerpo, mente, energía y alma.

Si alguna situación nos generó miedo, sea un estímulo real o no, nos detona alguno de estos tres mecanismos: ATAQUE, HUIDA O PARÁLISIS. Esto implica que si estamos estresados solo estamos condicionados a actuar desde estas tres posibilidades. Esto excluye la comunicación reflexiva, atenta, conectada, empática, la escucha más amplia, la posibilidad de negociación desde una mirada cooperativa. El cuerpo hace eco de una amenaza que es detectada por nuestra interpretación de lo que ocurre. Se genera un mecanismo en todos los aspectos: En el físico, unos núcleos de nuestro cuerpo, llamados amígdalas cerebrales, actúan como detectores del peligro. Se activa una serie de respuestas que llegan incluso hasta la enfermedad. Cambian literalmente todo nuestro equilibrio corporal, para responder frente a la amenaza. Este es un mecanismo que proviene del hombre primitivo, activa una parte de nuestro cerebro que tiene resabios de nuestros antepasados prehistóricos en lo que era su adaptación a su medio ambiente. Por eso, nuestro cuerpo responde de la misma manera que respondía el hombre primitivo cuando se le presentaba un mamut. Solo que ahora, nuestro mamut no existe: solo existe una interpretación a un hecho o acontecimiento que, muchas veces, no es tan real  aunque así lo sintamos. A la hora de actuar y de comunicarnos, es igual nuestra respuesta! Y siempre está en juego esta unidad de todos los aspectos.

Si alguna situación nos generó o detonó algún miedo, sea un estímulo real o no, nos detona alguno de estos tres mecanismos, iguales al del hombre primitivo: ATAQUE; HUIDA O PARÁLISIS. Esto implica que si estamos estresados solo estamos condicionados a actuar desde estas tres posibilidades. Esto excluye la comunicación reflexiva, atenta, conectada, empática, la escucha más amplia, la posibilidad de negociación desde una mirada cooperativa.

Solo atacamos, huimos o nos paralizamos. ¿Cómo lo distinguimos en la comunicación?

Atacar: Agresiones verbales Culpabilizo. Juzgo. Ironizo. Defiendo el tener razón de manera muy impulsiva y enfática. Negocio desde esta emocionalidad pudiendo solo pensar en una negociación de juego de suma cero, esto es que el otro pierda para que yo gane.

Huir: Dejo de opinar para que no me juzguen o no me ataquen, o para no exponerme. Me retraigo. Me levanto y me voy. No acepto conversar ni discutir.

Paralizarse: Quedarse callado sin posibilidad de respuesta. Esto lleva luego a enojos con uno mismo, a frustraciones, culpas, baja autoestima.

Cuando este tipo de comunicación se establece no nos permite lograr su rol fundamental : crear. Sea un vínculo, o una posibilidad, o nutrir una relación. Solo nos mete en un círculo vicioso de ataque y reacción del cual se hace necesario salir. ¿Cómo?  Recomponiendo el mecanismo del cuerpo, su equilibrio. Soltando los miedos que nos llevaron a sentirnos amenazados. Aprender lo que el estrés nos enseña, así como el miedo. Pero luego soltar ambos para poder elegir el tipo de comunicación que queremos y la vida que deseamos en lugar de convertirnos en víctimas de nuestros miedos y del estrés.

Es posible. Todo comienza por una decisión. La de elegir cambiar este mecanismo. Solo eso. Y habrá cambiado nuestra vida. Encontraremos bienestar en lugar de estrés .Confianza en lugar de miedo. Vínculos nutritivos, en lugar de juegos de defensa o ataque. Seremos creadores y no víctimas.

Un cambio en nosotros mismos, que genera un cambio en nuestro mundo. ¡TE invito a hacerlo!

Laura Barrera

Publicada por Revista SMS Mensaje de Texto #11

http://revistasms.blogspot.com.ar/

Un viaje por tus emociones: el enojo

Un viaje por tus emociones: el enojo

enojo

Las emociones son una respuesta biológica a estímulos que provienen del exterior. Están en juego interpretaciones, creencias, respuestas aprendidas, situaciones de nuestro pasado, heridas emocionales del pasado… Todo  ello es parte de nuestras emociones. Las emociones tienen una función importantísima. Nos ayudan a elegir, nos dicen qué es lo importante o no para nosotros, nos enseñan a cuidarnos, nos impulsan a lograr lo mejor para nuestras vidas. Nos ayudan a atraer a nuestras vidas aquello que soñamos. Para que las emociones se conviertan todo el tiempo en nuestra guía, las tenemos que reconocer, no reprimirlas, identificarlas  y saber cuáles nos ayudan a lograr lo mejor y cuáles no. Esas también cumplen una función, pero será un aprendizaje : estar alineados permanentemente con las emociones que nos lleven a lograr estar mejor nosotros mismos, con más salud, con mejores relaciones. Cuando no estamos equilibrados con nuestras emociones, nos enfermamos, no logramos lo que queremos, nos cuesta tener relaciones armoniosas con los demás. El aprendizaje emocional nos ayuda a estar saludables, a lograr lo que queremos y a tener mejores relaciones con los demás. Las emociones se eligen. Podemos hacerlo una vez que logramos romper los mecanismos automáticos que poseemos. En el caso particular del enojo, es una emoción que suele afectar muchas relaciones, personales, laborales, profesionales. Y cuando lo reprimimos suele afectar profundamente nuestra salud. Es una respuesta automática compleja que une lo que ocurre en el exterior con creencias, respuestas físicas y emocionales que traemos de nuestro pasado. Aprender a gestionarlo nos ayuda a no enfermarnos, a no estar irritables, a comunicarnos mejor con las personas, a estar más enfocados. Para comenzar  a romper el mecanismo automático del enojo – accionar y no reaccionar-, toma una respiración profunda abdominal y luego cuenta hasta 10.En lo posible, tomando respiraciones profundas en medio del conteo. Esto rompe el automático de la reacción de nuestro cerebro primitivo y permite que sea el cerebro frontal el que responde, analiza, observa. El primitivo no lo hace,  solo reacciona. A su vez, permite recomponer la respiración y el ritmo cardíaco. Buscamos con esto cortar la respuesta inmediata, y tener una respuesta más reflexiva y serena.   Luego trabaja con tus creencias y emociones del pasado. Observarlas, cuestionarlas y transformarlas, te ayudará a que tus enojos no destruyan tu calidad de vida. Es importante saber cómo respondes ante el enojo, qué lo produce, qué reacciones físicas están asociadas, para poder comprender y gestionar esta emoción.  Como decía en mi libro de Comunicación, una danza para mejorar nuestras relaciones, es importante que el enojo sea un simple viento y no un huracán en tu vida.  Te invito a aprender a gestionar tus enojos, a accionar y no reaccionar, a tener enojos y no que ellos te tengan!

 Consulta Un viaje por tus emociones en la Ventana de Talleres para el Bienestar.