BASTA DE "CRÍMENES PASIONALES"
¿De qué hablamos cuando hablamos de crímenes pasionales?
¿Podemos decir que en este caso el lenguaje describe un tipo particular de homicidios en donde el móvil o la causa fue “ LA PASIÓN”?
Si decimos que describen, estas dos palabras juntas están dejando de lado el hecho de que no hubo pasión, sino violencia.
¿Pero describimos o creamos realidad con las palabras?
Si digo que el asesino mató, pero hubo pasión, morigero el impacto del crimen. Lo atenúo, hasta lo “justifico”. ¿Hubo una alta “carga emocional” , por lo tanto lo puedo acercar a la emoción violenta? ¿Reduzco la pena, en la justicia? Dejo impune, perpetúo la violencia.
Si digo que mato pero con pasión, me lleva al recuerdo de un Otelo celoso y las palabras toman el alcance de un drama literario? ¿Hacen al homicidio más “shakespeareano”? ¿Menos real?
¿La pasión lleva a matar, es más tolerable para la sociedad esa “construcción”? ¿Es más tolerable el discurso que busca esconder esta violencia?
¿Qué mató a la víctima: la pasión o la violencia?
¿Qué sintió la víctima: la pasión o la violencia?
¿Qué le decimos a las mujeres que viven la realidad de violencia en sus hogares cuando hablamos de crímenes pasionales?
El hombre violento crea en la realidad de la víctima el sentimiento de que él la golpea porque la ama demasiado. Golpea, y luego pide perdón, se arrepiente. Le dice y le “demuestra” “cuánto la ama”. En una situación repetida una y otra vez, la violencia vuelve a emerger y vuelve a castigar. En ese denominado “círculo de la violencia”, golpe -arrepentimiento - luna de miel- golpe, solo se corta si hay un cambio en la situación de la víctima. Decir BASTA, ELEGIR UN CAMBIO A PARTIR DE ALLÍ. Más difícil es que haya un cambio en el violento. Esto sólo ocurre con tratamiento terapéutico.
La conducta del violento no tiene que ver con el amor, tiene que ver con la forma en la que él vive su propia “ violencia”. Y NUNCA tiene que ver con lo que haga la víctima. Solo tiene que ver con su propio estado.
Decirle a una víctima que el que mata lo hace por un arrebato de amor, le refuerza la idea de que es el exceso de amor lo que lleva al marido a golpearla. Y NO ES ASÍ. LA VIOLENCIA ES LO QUE LO LLEVA A GOLPEARLA.
¿Nos preguntamos qué significa pasión y qué significa violencia? De más está decir que son estados emocionales totalmente diferentes. La acción que predispone cada uno, es absolutamente distinta
El amor no lleva a la muerte.
Cuidemos el lenguaje. Observemos el poder que éste posee. En este caso la costumbre de decir “crímenes pasionales”, perpetúa una realidad que requiere urgentemente cambios.
Por sobre todo para la cantidad de mujeres víctimas de esta violencia que se lleva demasiadas vidas.
El lenguaje crea mundos y también los destruye.
Entre tod@s podemos lograr un cambio, reflexionemos. Si usted es responsable de un medio de comunicación, fíjese el poder que tiene en sus palabras.
La violencia no va a acabar porque dejemos de hablar de crímenes pasionales. La propuesta es hablar de este tipo de violencia en su real dimensión. Es hablar de las posibilidades que tienen las mujeres de salir de esa situación con una palabra como BASTA. Es crear realidades diferentes a partir de una comunicación con las mujeres, con las víctimas de violencia, con las personas que aceptan cosas que no quieren aceptar, las que viven sometidas, dominadas.
El amor no mata. Si hablamos de crimen pasional, equiparamos el amor con la violencia y el mundo no está en guerra por el exceso de amor.
LA VIOLENCIA NO VA A ACABAR. SIN EMBARGO, SI HABLAMOS DE ELLA, PODEMOS ELEGIR ENTRE TOD@S CREAR OTRO CONTEXTO. PODEMOS JUNT@S, HABLAR, CREAR, ACCIONAR POR UNA CULTURA DE PAZ.
Podemos elegir una cultura de paz desde cada uno de nosotr@s, desde nuestra comunicación con l@s demás, pero por sobre todo, desde cómo nos comunicamos con nosotr@s mism@s