EL OBSERVADOR QUE SOMOS
Le propongo que observe durante unos segundos la figura de esta JOVEN MUJER
¿Y si le dijera que se trata de una vieja bruja? ¿Le cuesta verla? Trate de cambiar el punto de enfoque del dibujo. Preste atención a otra parte de la foto que antes no había observado. Trate de alejar su mirada. ¿La pudo ver?
Nuestros ojos registran la misma figura, nada más que al comienzo usted tenía una consigna previa. Y cuesta mucho cambiarla.
Si observa bien, así ocurre en nuestra vida. Venimos condicionados por nuestra propia concepción del mundo, por nuestro paradigma, por nuestras interpretaciones. Como si elaboráramos un mapa de cómo es el mundo para nosotros. Nuestro mapa es único y se podría decir que es tan único como nuestra huella digital. De hecho, dos hermanos mellizos criados en una misma familia, son diferentes, poseen mapas diferentes, debido a que cada uno posee además su propia experiencia.
Ahora, ¿nuestro mapa es el territorio? Esa es la gran pregunta que se hacen disciplinas actuales tales como la Programación Neurolinguística, por ejemplo. Y que desde diferentes teorías surgidas desde la física cuántica, la biología y trasladada a las ciencias sociales, ponen énfasis en el “observador” .
Dicho de otra manera: ¿todo lo que vemos es “LA REALIDAD”?
Y la respuesta que nos demos hace una gran diferencia.
¿Quiere que profundicemos sobre este tema? Esto implica que podemos mirar con la vista un mismo objeto, un mismo hecho, pero nuestra interpretación es la que hace que observemos cosas diferentes. Decimos que observar es ver + interpretar.
Vamos un poquito más allá. Esta diferente interpretación del mundo puede llevarnos a que un mismo hecho, produzca en dos personas diferentes “reacciones”. Por ejemplo, dos personas van caminando y divisan una serpiente. Una de ellas no conoce nada de serpientes y cuando la ve siente miedo, rechazo y asco. Pero, el otro “caminante” muestra fascinación por ella, busca acercarse para atraparla: se trata de un investigador de serpientes. La serpiente es la misma.
El interés que tiene cada uno y la interpretación que cada uno posee varía en función de su conocimiento, su historia, y su experiencia.
Decíamos que nuestras interpretaciones son diferentes en cada ser humano: en ellas influyen nuestra familia, la escuela, nuestro entorno de amigos, la comunidad en la que vivimos, HASTA LOS HÉROES DE MODA DE LA TELEVISIÓN…
Esto se relaciona en nosotros en una coherencia que es el ser humano, la misma que mostrábamos en el Nº2
Hay una coherencia entre las conversaciones que mantenemos con nosotr@s mism@s y con l@s demás, la emocionalidad que transitamos y la corporalidad que mostramos ( nuestra postura corporal, gestos, y hasta el tono de voz).
Esta coherencia es la que determina el tipo de interpretaciones que hacemos frente a los hechos de nuestra vida y esas interpretaciones son las que nos dejan disponible un espacio de acciones posible
Un ejemplo sencillo: Si soy una persona habitualmente optimista puedo interpretar un día de lluvia como una bendición. Otra persona, habitualmente pesimista lo puede interpretar como una maldición. En ambos casos, el mismo hecho es interpretado de manera diferente, por dos estados emocionales diferentes. ¡Y hasta imagínense la postura física de cada uno!
DECIMOS ENTONCES QUE TODOS SOMOS OBSERVADORES DIFERENTES DE LA REALIDAD.
Esto tiene una innumerable lista de temas relacionados, que vamos ir analizando a lo largo de estos encuentros.
- ¿Observamos toda la “realidad”?
- ¿Podemos decir que hay un dueño único de la verdad? ¿Cuántas peleas comienzan por esto? ¿Cuántas guerras comienzan en este punto?
- ¿Nuestras interpretaciones son definitivas? ¿Podemos ser de una manera diferente, cambiando nuestras interpretaciones?
- Si algo no sale como estamos queriendo ¿no habrá algo que no estamos viendo desde nuestra “observación?
Le propongo que observe a lo largo de estos días las diferentes miradas que hay en usted y sus personas más cercanas, le aseguro que esto le va a abrir un mundo totalmente diferente. Hasta la próxima.