¿Por qué este encuentro?
Me encuentro nuevamente ante el desafío de entablar una comunicación con usted. El desafío de despertar su interés en estos temas que a mi, personalmente me parecen importantísimos. Y a los cuales, sin embargo, tan poco tiempo les dedicamos.
Le propongo este espacio para observar y analizar cómo nos comunicamos, cómo son nuestras relaciones, cómo podemos mejorarlas…
Si hay algo en común que compartimos todos los seres humanos es esta capacidad de comunicarnos. Es el don que los hombres y mujeres tenemos y que, aún cuando es un don único, no alcanza para evitar conflictos. Incluso, hasta es la mala comunicación la que muchas veces los crea.
¿Podemos hacer que nuestro lenguaje sirva para acercarnos más a nuestros seres queridos? ¿Es posible que nos podamos comunicar con nosotros mismos de una manera más simple? Que nuestra emoción, nuestros estados de ánimo, nuestros sentimientos no nos jueguen malas pasadas y nos alejen en lugar de acercarnos a la gente?
En una época de tanta apertura, donde vemos todo el tiempo lo bueno y lo malo, donde aparecen desde las guerras y los crímenes más sangrientos, como los milagros más asombrosos, en la que pareciera que el tiempo no alcanza para procesar tanta información y tantos hechos, me gustaría que se detenga un ratito a pensar en usted.
Que se detenga en lo más importante y más maravilloso. A pensar en usted. ¿Para qué? Observar cómo estamos nos ayuda a tener varias miradas sobre las cosas. Nos ayuda a ampliar nuestros horizontes. Nos ayuda a levantar el ánimo, a ver distintas soluciones a los problemas, nos permite ver el punto de vista de los demás y acercarnos un poco más a nuestros seres queridos. O a quienes cotidianamente debemos tratar.
¿Por qué lo invito a leer esta propuesta? Porque estoy convencida que la comunicación, la paz, la convivencia pacífica, el amor por uno mismo y por los demás no solo son importantes, sino indispensables.
Y hay muchas pautas que nos permiten encontrarlos en nuestra vida cotidiana. Pero muchas veces desaparece tras las tapas de los diarios, tras la violencia cotidiana, tras la intolerancia política o religiosa, hasta en conflictos que aún hoy parecen impensables, como los conflictos raciales.
Agradezco que me abra su mail un ratito. Y que comparta con sus amigos y familiares una charla, diferente, con una mirada diferente a la de hace un rato. ¿Es eso posible?
Si, seguro. Hoy se detuvo un poquito a ver la magia de la creación. ¿No es maravilloso estar vivo? ¿Y poder amar a alguien? ¿Y poder decirle lo importante que es para usted?
Valorar la importancia que nosotros tenemos en una buena comunicación, y la importancia que el otro tiene, es un paso importantísimo para mejorar las relaciones con los demás.
Esto que puede parecer una verdad obvia, no lo es tanto. Cuando usted no se valora, no se respeta, no reconoce su importancia, se comunica con los demás desde la lástima, o la manipulación. Desde ese lugar permite la violencia, el maltrato, la humillación.
Desde el respeto por usted mismo entabla una relación de igualdad. No hay “ mejores” ni “peores”: No hay ni más ni menos que seres comunicando todo el tiempo quiénes son, qué quieren, cuáles son sus intereses, sus necesidades. Y si bien estos pueden ser diferentes, puede haber reconocimiento, aceptación, cooperación. Y amor…Y paz.
Hasta nuestro próximo encuentro, si es que me invita a compartir estas reflexiones con usted. ¡Que tenga una buena semana! ¡Con mucho amor y mucha paz en su corazón¡